BEST BEFORE END
STEPHEN GILL
2012–2013

Nobody 
265 × 362 mm
ISBN 978-0-9575369-5-1

“Best Before End es al mismo tiempo una escalera al cielo y un descenso al infierno. Casi fue el final de Stephen, pero por suerte para nosotros produjo una de las respuestas más lúcidas al hecho de estar vivo en la historia de la fotografía. Will Self, en su introducción al libro de esta obra, afirma que ‘la serie Best Before End conmemora el declive desenfrenado de Occidente’. Yo iría más lejos y diría que el fin de la humanidad queda cuantificado y medido en estas imágenes. La muerte se muestra como la única estrategia viable para separar la materia de su sujeto. La más sensual de las danzas emerge mientras el sueño final avanza hacia nosotros. Un día me senté con Stephen para presenciar la “cocción” de las imágenes en distintas bebidas energéticas. El proceso fue extraordinario: los jugos anfetamínicos de nuestro páramo cultural pasaron a formar parte de la historia de la alquimia. Stephen tosía mucho; yo también tosí y sentí náuseas. Con un esfuerzo de voluntad, Stephen terminó la serie mientras su cuerpo se deterioraba. Por supuesto, acabó en el hospital. Fue su última obra realizada en Londres. Nuevos horizontes de carácter redentor son ahora su hábitat y sus laboratorios preferidos. Incluso en este nuevo entorno, su análisis forense del dilema metropolitano continúa a gran velocidad.”
– Timothy Prus

BEST BEFORE END - STEPHEN GILL

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BEST BEFORE END
STEPHEN GILL
2012–2013

Nobody 
265 × 362 mm
ISBN 978-0-9575369-5-1

“Best Before End es al mismo tiempo una escalera al cielo y un descenso al infierno. Casi fue el final de Stephen, pero por suerte para nosotros produjo una de las respuestas más lúcidas al hecho de estar vivo en la historia de la fotografía. Will Self, en su introducción al libro de esta obra, afirma que ‘la serie Best Before End conmemora el declive desenfrenado de Occidente’. Yo iría más lejos y diría que el fin de la humanidad queda cuantificado y medido en estas imágenes. La muerte se muestra como la única estrategia viable para separar la materia de su sujeto. La más sensual de las danzas emerge mientras el sueño final avanza hacia nosotros. Un día me senté con Stephen para presenciar la “cocción” de las imágenes en distintas bebidas energéticas. El proceso fue extraordinario: los jugos anfetamínicos de nuestro páramo cultural pasaron a formar parte de la historia de la alquimia. Stephen tosía mucho; yo también tosí y sentí náuseas. Con un esfuerzo de voluntad, Stephen terminó la serie mientras su cuerpo se deterioraba. Por supuesto, acabó en el hospital. Fue su última obra realizada en Londres. Nuevos horizontes de carácter redentor son ahora su hábitat y sus laboratorios preferidos. Incluso en este nuevo entorno, su análisis forense del dilema metropolitano continúa a gran velocidad.”
– Timothy Prus