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FLORES EN LA ESMA
GABRIEL DIAZ

19 × 23,5 cm
antennae collection

Hay una flor que me conmueve en particular. Es una flor roja que nos da la espalda. Con su pistilo rugoso parece buscar una imperfección en la pared, o en lo que yo me figuro que es una pared. No se muestra o al menos no está en posición de mirar al público. Es una flor callada, hermosa para sí misma, una flor que hay que tener paciencia para buscarle la mirada. Una flor que invita a ser buscada, a ser mirada sin ser vistos, a que nos intuya a sus espaldas. Una flor que pide respeto y que pide insistencia. Cada cual tendrá la suya y cada cual encontrará su conmoción donde pueda. Yo he llorado largamente frente a esa flor rogando que las lágrimas la humectaran, humectaran la tierra donde tiene sus raíces  o las tuvo, porque tal vez ya sea sólo el eco de una flor muerta, rogando como ruegan los que no creen en nada salvo en la potencia del ruego, que se diera vuelta y me mirara y supiera: no hay todo el tiempo del mundo, pero hay el tiempo de mi vida y yo te espero.
Raquel Robles

FLORES EN LA ESMA - GABRIEL DIAZ

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FLORES EN LA ESMA
GABRIEL DIAZ

19 × 23,5 cm
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Hay una flor que me conmueve en particular. Es una flor roja que nos da la espalda. Con su pistilo rugoso parece buscar una imperfección en la pared, o en lo que yo me figuro que es una pared. No se muestra o al menos no está en posición de mirar al público. Es una flor callada, hermosa para sí misma, una flor que hay que tener paciencia para buscarle la mirada. Una flor que invita a ser buscada, a ser mirada sin ser vistos, a que nos intuya a sus espaldas. Una flor que pide respeto y que pide insistencia. Cada cual tendrá la suya y cada cual encontrará su conmoción donde pueda. Yo he llorado largamente frente a esa flor rogando que las lágrimas la humectaran, humectaran la tierra donde tiene sus raíces  o las tuvo, porque tal vez ya sea sólo el eco de una flor muerta, rogando como ruegan los que no creen en nada salvo en la potencia del ruego, que se diera vuelta y me mirara y supiera: no hay todo el tiempo del mundo, pero hay el tiempo de mi vida y yo te espero.
Raquel Robles