THE PILLAR
STEPHEN GILL

Nobody
216 × 270 mm
ISBN 978-91-985233-0-0

Un pilar clavado en el suelo junto a un arroyo, en un paisaje plano y abierto, con árboles y casas visibles a lo lejos, bajo un cielo inmenso. Ese es el telón de fondo de todas las fotografías de Stephen Gill en este libro. Vemos el mismo paisaje en primavera y verano, en otoño e invierno; lo vemos bajo el sol y la lluvia, en la nieve y el viento. Sin embargo, no hay la menor monotonía en estas imágenes, porque en casi todas aparece un pájaro, y cada uno de estos pájaros abre un momento único en el tiempo. Vemos algo que nunca ha sucedido antes y que nunca volverá a suceder. Que ocurra en medio de un paisaje caracterizado por la repetición, en el que el tiempo es cíclico, genera una dinámica existencial intensa: por un lado, todo ha sucedido antes, no hay nada nuevo bajo el sol; por otro, cada momento es único y lleva la marca del milagro: lo que sucede, sucede una sola vez y nunca más. Pero esto no fue lo que pensé la primera vez que miré estas fotografías. De hecho, casi no pensé, porque estaba conmovido, como suele ocurrir cuando se enfrenta a una obra de arte extraordinaria. Nunca había visto a los pájaros de esta manera, como si fueran por sus propios términos, como criaturas independientes con vidas independientes. Antiguos, improvisando siempre, eternamente enredados con las fuerzas de la naturaleza, y aun así dándose el gusto. Y, sin embargo, infinitamente ajenos a nosotros.
— Karl Ove Knausgård

 

THE PILLAR - STEPHEN GILL

$150.000,00
3 en stock
THE PILLAR - STEPHEN GILL $150.000,00

THE PILLAR
STEPHEN GILL

Nobody
216 × 270 mm
ISBN 978-91-985233-0-0

Un pilar clavado en el suelo junto a un arroyo, en un paisaje plano y abierto, con árboles y casas visibles a lo lejos, bajo un cielo inmenso. Ese es el telón de fondo de todas las fotografías de Stephen Gill en este libro. Vemos el mismo paisaje en primavera y verano, en otoño e invierno; lo vemos bajo el sol y la lluvia, en la nieve y el viento. Sin embargo, no hay la menor monotonía en estas imágenes, porque en casi todas aparece un pájaro, y cada uno de estos pájaros abre un momento único en el tiempo. Vemos algo que nunca ha sucedido antes y que nunca volverá a suceder. Que ocurra en medio de un paisaje caracterizado por la repetición, en el que el tiempo es cíclico, genera una dinámica existencial intensa: por un lado, todo ha sucedido antes, no hay nada nuevo bajo el sol; por otro, cada momento es único y lleva la marca del milagro: lo que sucede, sucede una sola vez y nunca más. Pero esto no fue lo que pensé la primera vez que miré estas fotografías. De hecho, casi no pensé, porque estaba conmovido, como suele ocurrir cuando se enfrenta a una obra de arte extraordinaria. Nunca había visto a los pájaros de esta manera, como si fueran por sus propios términos, como criaturas independientes con vidas independientes. Antiguos, improvisando siempre, eternamente enredados con las fuerzas de la naturaleza, y aun así dándose el gusto. Y, sin embargo, infinitamente ajenos a nosotros.
— Karl Ove Knausgård