3 CUOTAS SIN INTERÉS A PARTIR DE AR$150.000 - 6 CUOTAS SIN INTERÉS A PARTIR DE AR$300.000

UTAKI
RICARDO TOKUGAWA

  • Lovely House
  • 20 x 29 cm

Ricardo Tokugawa es fruto de la inmigración: sansei, de ascendencia okinawense, lleva en su trayectoria la mezcla de tres culturas: Brasil, Okinawa y Japón. Comprender el significado de esta posición va mucho más allá de cuestiones geográficas y culturales; implica una confrontación personal en la búsqueda por entenderse a sí mismo en el mundo.

Utaki, en okinawense, traduce la idea de un lugar sagrado, un espacio de oración, generalmente en la naturaleza: un bosque, una cueva o una montaña, accesibles a pocos. Esta mirada hacia lo sagrado, acorde con la necesidad sentida por el fotógrafo, se dirige a sus raíces, en un proceso de investigación de la familia y del hogar, conceptos que se entrelazan dentro de la cultura japonesa.

Las fotografías colocadas en el butsudan, el altar doméstico japonés, marcan la presencia de los antepasados en el espacio del hogar. Los vestigios dejados en forma de retratos 3x4 nos recuerdan que las fronteras de lo visible están constantemente permeadas por el mundo invisible de los muertos.

Ricardo recrea y confronta modelos, sugiriéndonos que la tradición es algo inventado. Más aún, su obra desafía la propia noción de tradición, evidenciando el carácter performativo de la existencia humana, ya que el artista produce y actualiza sus propios ritos de paso. En estos intersticios se instala la tensión interna de la obra: son momentos de desplazamiento, de presencia y ausencia, de encuentro, distanciamiento y retorno. Estas prácticas discursivas vuelven más potente la experiencia narrada, rompiendo los muros de la casa para alcanzar mayores distancias, otras formas de habitar el propio cuerpo y los espacios domésticos. Invita a todos los miembros de su munchuu, quienes viven bajo el mismo techo, a participar de su mundo particular, compartiendo e intercambiando experiencias. Se convierte en director de escena y, en la elaboración de una narrativa propia y singular, teatraliza la vida cotidiana.

Utaki nos incita a mirar, de adentro hacia afuera, nuestras propias cuestiones identitarias, los reconocimientos y extrañamientos que, desde nuestras tradiciones, lugares, rituales y hábitos particulares, no dejan de moverse y renovarse. En tanto (de)construcción de experiencia, memoria y archivo familiar, la historia contada y la experiencia vivida dejan de ser solo memoria personal para convertirse en una confrontación dinámica con las propias alteridades, siempre presentes. En esta travesía, hace de sí mismo un instrumento y una realidad para el otro, una práctica de mundo.

UTAKI - RICARDO TOKUGAWA

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UTAKI
RICARDO TOKUGAWA

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  • 20 x 29 cm

Ricardo Tokugawa es fruto de la inmigración: sansei, de ascendencia okinawense, lleva en su trayectoria la mezcla de tres culturas: Brasil, Okinawa y Japón. Comprender el significado de esta posición va mucho más allá de cuestiones geográficas y culturales; implica una confrontación personal en la búsqueda por entenderse a sí mismo en el mundo.

Utaki, en okinawense, traduce la idea de un lugar sagrado, un espacio de oración, generalmente en la naturaleza: un bosque, una cueva o una montaña, accesibles a pocos. Esta mirada hacia lo sagrado, acorde con la necesidad sentida por el fotógrafo, se dirige a sus raíces, en un proceso de investigación de la familia y del hogar, conceptos que se entrelazan dentro de la cultura japonesa.

Las fotografías colocadas en el butsudan, el altar doméstico japonés, marcan la presencia de los antepasados en el espacio del hogar. Los vestigios dejados en forma de retratos 3x4 nos recuerdan que las fronteras de lo visible están constantemente permeadas por el mundo invisible de los muertos.

Ricardo recrea y confronta modelos, sugiriéndonos que la tradición es algo inventado. Más aún, su obra desafía la propia noción de tradición, evidenciando el carácter performativo de la existencia humana, ya que el artista produce y actualiza sus propios ritos de paso. En estos intersticios se instala la tensión interna de la obra: son momentos de desplazamiento, de presencia y ausencia, de encuentro, distanciamiento y retorno. Estas prácticas discursivas vuelven más potente la experiencia narrada, rompiendo los muros de la casa para alcanzar mayores distancias, otras formas de habitar el propio cuerpo y los espacios domésticos. Invita a todos los miembros de su munchuu, quienes viven bajo el mismo techo, a participar de su mundo particular, compartiendo e intercambiando experiencias. Se convierte en director de escena y, en la elaboración de una narrativa propia y singular, teatraliza la vida cotidiana.

Utaki nos incita a mirar, de adentro hacia afuera, nuestras propias cuestiones identitarias, los reconocimientos y extrañamientos que, desde nuestras tradiciones, lugares, rituales y hábitos particulares, no dejan de moverse y renovarse. En tanto (de)construcción de experiencia, memoria y archivo familiar, la historia contada y la experiencia vivida dejan de ser solo memoria personal para convertirse en una confrontación dinámica con las propias alteridades, siempre presentes. En esta travesía, hace de sí mismo un instrumento y una realidad para el otro, una práctica de mundo.